Todo ya está aquí aunque no se vea. Enrique Vargas y el Teatro de los Sentidos

Ya a los seis años, Enrique Vargas, dramaturgo y antropólogo colombiano, ideaba juegos laberínticos prohibidos para asombrar a sus amigos en los bosques andinos. Esa sensación de asombro y aventura de niño es el germen de una obra y un lenguaje poético que ha influenciado enormemente el teatro contemporáneo.

Enrique Vargas se forma en la Escuela Nacional de Arte Dramático de Bogotá y estudia Antropología Teatral en Michigan (Estados Unidos). Dedica 15 años a la investigación sobre los juegos, rituales y mitos en la Amazonia Colombiana.

En 1993, conjuntamente con su compañía, Teatro de los Sentidos, continúa su búsqueda con la creación de obras que alcanzan un gran impacto internacional, como El hilo de Ariadna, Oráculos, La memoria del vino, El eco de la sombra, el proyecto Habitantes, Pequeños ejercicios para el buen morir, Fermentación o El corazón de las tinieblas, entre otras.

Actualmente, además de responsabilizarse de la Dirección Artística del Teatro de los Sentidos, dirige el Máster y el Posgrado de la Universitat de Girona, «Poéticas de los sentidos. Lenguaje sensorial y poética del juego» y dicta los cursos avanzados tanto de la Escuela de los Sentidos de Barcelona como del Centro Culturale il Funaro (Pistoia, Italia).

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Todo ya está aquí aunque no se vea es la biografía de Enrique Vargas, fundador del Teatro de los Sentidos, antropólogo colombiano, cazador de sueños, creador de algunas de las obras más subversivas de la historia del teatro, que hasta hoy siguen contagiando a espectadores de todo el mundo, invitándolos a confrontar sus preguntas más íntimas. Las que se encuentran tatuadas en la piel.

El arranque de la historia está en el encuentro entre el director y la autora, Maria Pagliaro. Un encuentro de vidas que se reconocen en la poética de la sincronicidad. Porque las coincidencias significativas nos esperan detrás de una puerta. Y tal vez nos toque a nosotros llamar o entrar. O quizás solo hay que quedarse escuchando para comprender que todo está aquí aunque no se vea.

“Con este libro se pueden hacer muchas cosas. Se puede sembrar, puede usarse como soporte para una lámpara que quieras mantener más alta o se puede usar como posavasos para no ensuciar el mantel antiguo.

Intenta no quemar el libro. Aunque serviría, en una situación de emergencia, para encender un fuego en una noche fría, en una casa de campo.

También es posible leerlo. Y si lo haces, hay muchas maneras diferentes de emprender la lectura.

Lo puedes saborear o mordisquear.

Una buena forma de leerlo, de leer una vida, es olisqueándola.

Cuando leas este libro yo seguramente no estaré aquí. Es posible que esté en otra burbuja. Podría estar donde menos lo imagines.

Quizá pueda verte desde una ventanita o apoyarme en tu hombro, en esa condición a la que los vivos presuntuosamente llamamos muerte.

Bueno, que sepas que, si no terminas el libro, esta noche voy a ir a jalarte las piernas. Lo que has empezado debes terminarlo. Allí donde están mis huesos enterrados, en la lápida, hay una pequeña inscripción que dice «Lo intenté».

Así que tengo el derecho al desquite.

La antigua Cábala tiene un proverbio que dice: «El hombre piensa, Dios ríe».

Se entra en un libro como se entra en un bosque, en una selva, o en los abismos del mar. Un libro indica un camino, más o menos aburrido o interesante, triste, alegre o trágico. Tanto como lo sean sus protagonistas.

No somos ni más ni menos que la historia que nos estamos contando.

Somos escritura haciéndose.”  Enrique Vargas

Maria Pagliaro. Siciliana más bien «de escollo», el mar prefiere contemplarlo que tocarlo y de la isla mantiene la vocación a la nostalgia. Maria Pagliaro vive en Palermo, ciudad de la inconfundible luz, y desde los años noventa es periodista del Giornale di Sicilia, el periódico más leído en la región.

Ha trabajado en gabinetes de prensa y en la organización de  eventos teatrales y de arte contemporáneo. Es de 2010 su encuentro con Enrique Vargas y el Teatro de los Sentidos. Allí empieza la búsqueda de un nuevo lenguaje en el que, a veces, las palabras son superfluas. En Sicilia organiza seminarios de teatro sensorial.

Carolina Nuñez Cock. Ilustradora chilena nacida en Antofagasta, ciudad situada entre el desierto y el mar. Allí, empieza a experimentar con el silencio, el tiempo y los contrastes de su tierra.

En los años noventa entra en contacto con Enrique Vargas y el Laberinto del hilo de Ariadna, donde descubre un mundo interior desbordante. Actualmente se autodefine como «Imaginante».

 

 

 

Todo ya está aquí aunque no se vea. Enrique Vargas y el Teatro de los Sentidos
Marian Plagiaro
Páginas 128 | PVP 17,95 €
Ediciones Corre la Voz
ISBN 978-84-944874-3-9